Los enemigos del hogar cristiano

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El edificio familiar, construido sobre la roca de la doctrina del Evangelio y cimentado por los ejemplos, las tradiciones y de los sacrificios de tantas generaciones, se esta derrumbando.
Ya hemos denunciado en innumerables ocasiones los ataques y bombardeos que por décadas ha estado recibiendo la familia tradicional y más, en nuestros días, es objeto de duros y enconados embates por parte de los enemigos que por fuera la atacan y por dentro la minan.
Los enemigos de la familia se clasifican en dos grupos: internos y externos.
Los principales enemigos internos son: La falta de preparación para la vida familiar, el debilitamiento y destrucción de la fe que se ha dado paulatinamente desde Concilio Vaticano II, la indisciplina de los hijos para con los padres (en otros escritos hemos denunciado, el continuo bombardeo de los medios de comunicación como uno los grandes causantes de esta indisciplina), el egoísmo e individualismo laicista, la ociosidad, el lujo, el ansia desmedida de placeres (haciendo esto, que muchos familias privilegien una vida llena de hedonismo y promiscuidad) y los problemas económicos.
La falta de preparación para la vida familiar: Consiste en el desconocimiento de la doctrina católica sobre el matrimonio y la educación; la carencia de aquellos conocimientos necesarios para la buena administración y gobierno del hogar y la falta de virtudes familiares, todo lo cual resta consistencia al hogar, ya que las improvisaciones tienen siempre funestos resultados.
El debilitamiento de la fe: Hace que el hombre, olvidado y apartado de su Creador y Fin último, desconozca prácticamente los derechos de Dios sobre la familia, alejando de ella la protección divina que es la mayor garantía de su estabilidad.
Precisamente el Vaticano II ha sido en gran parte causante, de que millones de católicos en el mundo se hayan vuelto protestantes, y otros tantos millones hayan caído en el indiferentismo (todo esto lo hemos denunciado en el escrito “el Indiferentismo Religioso”)
La indisciplina de los hijosque proviene del desconocimiento práctico de la legítima autoridad y de la falta de sujeción a quienes en nombre de Dios la ejercen dentro de la sociedad doméstica (esposos, padres y trabajadores domésticos) es enemigo del hogar, porque destruye la jerarquía familiar y conduce a la desorganización de la familia.
En muchos escritos anteriores hemos denunciado, como los medios de comunicación y ciertos organismos internacionales han ejercido un bombardeo por décadas en contra de la familia tradicional, ocasionando en ella, que ahora encontremos familias con carencia de estructura y disciplina y una excesiva permisividad siendo esto una antítesis de las verdaderas bases de la educación en la familia cuales son el amor y la disciplina.
El egoísmo e individualismo: Que hacen que los miembros de la familia olvidados de los demás, piensen sólo en sí mismos, el egoísmo es enemigo del hogar, porque desune los corazones y es causa de incomprensión, de desafecto y de falta de abnegación, todo lo cual va a la disolución progresiva e inevitable de la familia.
Este egoísmo e individualismo laicista enseñado y legislado por muchos países desde décadas y siglos atrás ha sido en gran parte el causante de la destrucción paulatina de la familia tradicional.
La ociosidad: Que es efecto de la pereza y que con justa razón es llamada “madre de todos los vicios”, es enemiga de la familia, porque siendo como una voluntaria parálisis del alma, resta penetración a la inteligencia, vigor a la voluntad y frescura al corazón, conduce a la inactividad habitual, produce el aburrimiento y lanza con violencia a la frivolidad y al placer, todo lo cual redunda en grave perjuicio de la familia.
El lujo: Que es el empleo desordenado de los bienes materiales en la satisfacción de la vanidad y de la sensualidad; que sobrepone lo brillante a lo sólido, lo superfluo a lo útil a lo necesario, es enemigo del hogar, porque fomenta la vanidad, crea rivalidades entre los miembros de la familia y debilita y aún destruye la base económica de la familia.
El ansia desmedida de placeres: Que como el lujo, proviene del concepto materialista de la vida y del continuo deseo de sensaciones, es un temible enemigo del hogar, porque produce el menosprecio de la vida de la familia, aísla a sus miembros entre sí, los torna exigentes e inconformes y conduce finalmente a la ruina moral y económica de la familia.
Los problemas económicos: Que provienen de la escasez o carencia de recursos materiales o de la mala administración de los mismos, causan graves daños dentro del hogar, porque le restan los medios necesarios para su sostenimiento y desarrollo normal, redundan en prejuicio de la salud de los miembros de la familia, dificultan o imposibilitan la educación de los hijos, y en ciertos casos, conducen al vicio y a los divorcios.
Los principales enemigos externos de la familia son: Las falsas doctrinas contra el matrimonio y la educación, las leyes contrarias al bien de la familia, las costumbre inmorales, las malas amistades, lecturas y diversiones, los desórdenes sociales las crisis económicas, etc.
Los enemigos externos de la familia pueden ser clasificados en distintos órdenes a saber: en el orden de las ideas, en el orden de las costumbres, en el orden legislativo y en el orden económico.
En el orden de la ideas los enemigos de la familia son: El individualismo, que es causa de que se “rehúyan” egoístamente los deberes y cargas familiares; el Comunismo (que aunque aparentemente destruido, todavía sigue marcando la agenda a ciertos lobby’s e instituciones internacionales, en busca de la despenalización y legislación del aborto y de la eutanasia, de las coyundas homosexuales y todas las enfermedades y aberraciones sexuales) que trae consigo el acabar con el principio de autoridad; los múltiples errores contra la unidad e indisolubilidad de matrimonio, la procreación y educación de los hijos, etc.
En el orden de las costumbres los enemigos de la familia son: La inmoralidad pública, las nocivas influencias de la globalización en el abuso de los medios de comunicación, como la TV, videojuegos y el internet, la pornografía, el lujo, el abuso del deporte, las malas compañías, la fiebre del placer o hedonismo imperante actualmente, etc.
En el orden legislativo los enemigos de la familia son: Las leyes que autorizan el amor libre, el divorcio y la limitación de la familia, las coyundas homosexuales y demás aberraciones sexuales; las que dificultan el ejercicio de la autoridad; las que atentan contra los derechos de la familia en materia de educación (como es el caso de México y en otros países en las legislaciones sobre los nuevos pseudo derechos humanos), etc.
En el orden económico los enemigos de la familia son: Las crisis recurrentes que quebrantan la economía para que resulte indispensable que trabajen los dos padres, y en algunos casos también los niños son obligados a trabajar. La carestía de víveres, renta, ropa, etc., crea tensiones entre las parejas y esto propicia el divorcio o la separación.
Para defender a la familia contra los enemigos que la acechan es preciso: 1)Conocer esos mismos enemigos, así como los medios eficaces para combatirlos y vencerlos; 2)Luchar dentro del propio hogar contra los enemigos internos y resguardarlo de las nocivas influencias externas; y 3) Contribuir eficazmente, por medio de la palabra y del ejemplo en la obra de saneamiento y restauración del ambiente familiar y social.
 
Por último, es urgente y necesario luchar contra los enemigos internos y externos del hogar, y defenderlo contra sus ataques, porque esto redunda en bien de la familia y de la sociedad misma.
Sinceramente en Cristo
Mons. Martín Dávila Gándara
Obispo en Misiones
Sus comentarios a obmdavila@yahoo.com.mx