LOS GRANDES DEBERES DE LAS ESPOSAS EN EL MATRIMONIO

mujer

A lo largo de la historia, la mujer aparece como un astro benéfico en la familia (Sara, Rebeca, Raquel) y en la sociedad (Débora, Jael, Judit, Santa Juana de Arco, Santa Catalina de Sena), sobre todo en la Redención encontramos a la Santísima Virgen María, asociada al nuevo Adán, Jesucristo, para la reparación del género humano…


1.- Posición de la mujer ante el marido.- Compañera, no esclava; así llamó Adán a Eva. (Gen. 3, 12) Compañera en el camino de la vida hasta la muerte, en los gozos y en los dolores. Son dos arroyos que se juntan en el día de la boda, y después de fundidos entre sí, han de formar un río tranquilo, corriendo juntas las aguas hasta el mar. Compañera única, inseparable, consagrada por un sacramento. ¡Para que! A). Que sea su ayuda .- así la llamó Dios “no es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda semejante a él”. (Gen. 2,18): *para los fines primarios del matrimonio: procreación, educación de los hijos, remedio de la concupiscencia; *para la necesidades materiales de la vida; administración de la casa; apoyo seguro en el porvenir; *para la necesidades morales y espirituales: si el hombre debe ser sostén de la mujer en su debilidad, la mujer debe ser ayuda y perfeccionamiento moral y espiritual del hombre… ¡Cuántas mujeres supieron transformar a sus maridos! B). Para que sea como su Semejante.- así la llamó Dios respecto al hombre. Semejante al hombre, en la naturaleza, en los derechos conyugales…, aunque el hombre es la cabeza, la mujer es igual al hombre, tan semejante que es su mitad, su otro yo…; por eso, la mujer debe hacer al marido semejante así, con su bondad, con sus palabras, con el ejemplo de una vida santa…; la mujer es omnipotente sobre el corazón del marido si sabe tratarlo con paciencia…; la mujer se casa con el hombre que ha elegido tal como era, con sus buenas cualidades o defectos, le tendrá como quiera: bueno, si le quiere bueno; malo, si malo…; le hará semejante a sí, según sea buena o mala.

2.- Deberes de una buena mujer: a). Amar al marido: *es propio del corazón de la mujer; *lo prometió y lo juró al pie del altar; *al altar la llevó el amor. Ese amor debe ser exclusivo: él sólo y nadie más que él. Como dice S. Pablo “más la casada piensa en las cosas del mundo (buscando), cómo agradar a su marido” (I Cor. 7,34). Amando a su marido, se ama a sí misma, ya que es una sola persona con él. b). Estarle sujeta: en todas las cosas: especialmente en el deber esencial del matrimonio y en las cosas de la casa…, excepto en el pecado… dice S. Pablo Mujeres, estar sujetas a sus maridos, como conviene en el Señor.
(Col. 3,18). c).- Serle fiel: dice S. Pablo “la mujer no tiene potestad sobre su cuerpo, sino el marido; e igualmente, el marido no tiene potestad sobre su cuerpo, sino la mujer. (I Cor. 7,4).
d).- Si no trabaja por necesidad; Debe de atender las cosas de la casa. El hombre lleva las cosas a casa, la mujer las coloca en su sitio; limpieza y orden deben ser su preocupación; sobriedad y economía debe ser su regla, porque es el secreto de su riqueza. e).- honrar a los suegros… se han colocado en el puesto de sus propios padres. Son los padres de su marido, con el cual se ha hecho una sola cosa…; hermoso el ejemplo de Ruth para con su suegra Noemi (Ruth. 1,7). “Someteos unos a otros en el temor del Señor” S. Pablo a los Efe 5:21

3. Es muy importante resaltar el principio: “El mutuo sometimiento”. Ya que su fundamento es el temor a Dios, como reverencia. Esta es una actitud mutua. Y una decisión voluntaria: Aunque es una orden, queda en libertad de quien la escucha y se dispone a la obediencia.
Someterse, Es tomar el lugar divinamente dispuesto en una relación dada. Nunca se exigirá sometimiento de unos a otros; ello puede tener lugar sobre la base de la confianza y la voluntad.

4. Explicando el sentido de la sumisión: El asunto de la sumisión ha sido motivo de discusión, controversia y abuso. Primero, la intención original de Dios para la familia fue que rigieran la tierra como socios totales: eran una carne y todo lo compartían mutuamente en toda manera.
 Dice S. Pedro: El pecado rompió esa sociedad y el Señor estableció al esposo como cabeza de la familia. En Cristo, el Señor lleva de regreso a la posición de unión como «coherederos» (1 Ped 3.7). Segundo, la autoridad del esposo no debe convertirse en excusa para que la esposa abandone sus responsabilidades. Una parte del abuso del tema de la autoridad procede de las mujeres que deciden echar toda la responsabilidad sobre el esposo y rehúsan usar la sabiduría y capacidades que Dios les dio. Una respuesta correcta a la autoridad tiene que ver con una actitud del corazón y una disposición para servir.

5. Origen del principio de sumisión. 1. Originalmente, la división o separación de funciones y roles no estaba marcado. Surgió producto del pecado Gen 3:16. 2. La mujer no es directamente objeto de maldición, pero se halla bajo la condena a causa del pecado original.
La maternidad traerá consigo sufrimientos, El efecto del pecado sobre la mujer comenzó después que el pecado se volvió una realidad. Implica que antes de la presencia de la maldad, este sistema de sumisión no existía. 3. Los efectos pueden ser resumidos: a) El incremento de los malestares del embarazo. b). El parto con dolor. c). Tu deseo será para tu marido. La expresión parece referirse a que, en oposición a la armonía que existía en el Edén, en adelante la mujer intentaría dominar a su compañero. d). Este se enseñoreara de ti establece el papel asignado por Dios al esposo como siervo y cabeza de la familia. No existe evidencia de que la intención haya sido disminuir la persona o atribuciones de la mujer, sino asignar al marido la responsabilidad de cuidar de ella como una vía para restablecer la antigua armonía entre ambos. (Efe 5.22–33). 4. En el caso del hombre, Dios le dijo: “Por haber escuchado la voz de tu mujer…” indicando que Adán no supo desarrollar la relación de protector que le correspondía, por lo que de aquí en adelante debía imponer su responsabilidad.

6. Desarrollo de este principio: Se ha abusado del privilegio otorgado al esposo, abusando del mismo en desmedro de su esposa, llegando a tomar este principio como el fundamento para que la esposa soporte cualquier actitud del esposo por ser, supuestamente a quien debe someterse.

7. Aplicación del principio. ¿Cómo aplicar este principio de mutua sumisión? En esta respuesta está la clave para que exista la correcta relación entre la pareja. Una respuesta no basada en los principios de la Palabra conduce a una bipolarización del hogar. Una respuesta basada en criterios bíblicos conduce a que el hogar se desarrollen los roles de acuerdo a la voluntad de Dios, sin que esto indique que sería una familia sin problemas. 1. En el caso de la esposa: El modo de sujetarse al esposo se llama RESPETO 2. En el caso de los esposos: El modo de sujetarse a sus esposas es el AMOR.

8. ¿QUE SIGNIFICA RESPETO? De antemano sabemos que el respeto es uno de los pilares del verdadero amor que significa la aceptación tal como se es de parte de cada uno de los esposos, aclarando que cada uno de los cónyuges tiene necesidad de cuestionar sus propios códigos y creencias que ya se traen desde los cinco años de edad.
Una de las mayores necesidades de los esposos son; el ser respetados, honrados y admirados. 1. Implica que la esposa respetara la autoridad que Dios le ha dado como cabeza del hogar: 2. Respetar su autoridad, no menoscabar la autoridad que le es propia. 3. Aconsejarlo sin obligarlo y apoyarlo en las decisiones que tome el esposo. Si se equivoca, no criticarlo con el famoso “Te lo dije” Estos momentos son los mejores para que la esposa respete a su esposo. 4. No dividir la autoridad del padre delante de los hijos. 5. Admiración, es estimar, alabar y amarlo profundamente. Implica que la esposa se beneficiara personalmente si lo hace.

9. ALGUNAS CONSIDERACIONES PRACTICAS.
1. Para qué no haya desacuerdos entre la pareja es necesaria una buena negociación y esta consiste en estar de acuerdo ambos en las decisiones secundarias; porque los derechos no se negocian, los derechos son los hijos y el respeto.
2. Deben recordar que la imposición no es negociación.
3. Es importante entender que los desacuerdos existirán en la vida matrimonial. Lo cual se puede arreglar con una eficaz comunicación y una buena negociación, para que esos desacuerdos no lleguen a hacer un asunto de batalla campal.

“AMO A MI ESPOSO LO SUFICIENTE PARA VIVIR CON ÉL”

10. Algunos consejos prácticos para las esposas: La conducta de la esposa en el hogar. Una de las maneras más eficaces de tratar con el esposo es la conducta de la esposa.

1. El cuidado del aspecto personal. Es necesario mantener un sano y correcto equilibrio entre el adorno exterior, considerando las tentaciones que los esposos reciben cada día, y el adorno interior que es valioso e insustituible. 2. La actitud de la esposa. S. Pedro define esta actitud como la del corazón. Todo lo que una esposa realiza en su hogar, lo más valioso, de carácter eterno y que agrada a Dios es la actitud ante el esposo. 3. La respuesta de la esposa. El término “Obedecer” que se usa en este pasaje significa “Prestar cuidadosa atención a la persona” Lo que implica el atender las necesidades del esposo como si fuera lo más importante de cada día (Ciertamente lo es) 4. Estas decisiones que una esposa sabia toma de manera voluntaria como expresión de sumisión al esposo tienen su respectiva recompensa: “Sin temer ninguna amenaza” Es decir, Dios honrara la obediencia no permitiendo que el esposo sobrepase el límite establecido por Dios.

Decálogo para la mujer:
1) No debes hablar siempre: tu marido debe también ser escuchado.
2) Debes amar a tu marido y tenerle la comida a punto y la casa en orden.
3) Jamás olvides que te casaste con un hombre, y por lo tanto tiene defectos, así que nunca te sorprendas.
4) Evita cuidadosamente que tu hombre se fije en otra.
5) Debes ser paciente con los defectos del marido, y dada la ocasión hacer resaltar sus buenas cualidades.
6) Sé correcta con tu esposo cuando discutan. Acuérdate cómo lo tratabas cuando eran novios, recuerda que el trato no debe cambiar. No lo mires de arriba abajo.
7) Respeta siempre a la familia de tu marido y sobre todo honra a su madre; él la quiere mucho y ella estuvo en su vida antes que tú, jamás lo pongas a elegir.
8) No te presentes desaliñada delante de tu esposo. No descuides tus aspectos femeninos.
9) De cuando en cuando, déjale que tenga la razón, eso le causará placer y no te costará nada.
10) Trata de estudiar todos los temas que a él le interesen, será muy agradable para tu marido poder conversar contigo cosas que suceden en su entorno y no solamente de cosas del hogar.

Espero en Dios que mediten las esposas estos grandes deberes, y que el resultado de estas reflexiones, signifiquen más paz, armonía y felicidad para los esposos y los hijos


Sinceramente en Cristo
Mons. Martín Dávila Gándara
Obispo en Misiones
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